10 Mar 2008

Las Palmas - Poco Accesible

MalaDesde la plataforma de Personas con Movilidad y Comunicación Reducida de Canarias (PMCRC) se denuncia que las nuevas actuaciones urbanísticas de la capital de Gran Canaria incumplen por lo general con la Ley de Accesibilidad, normativa que vela por que las construcciones públicas o privadas sean accesibles para todos los ciudadanos.

Los discapacitados se dan de bruces con las entradas a los organismos públicos, las tiendas o los bordillos de aceras de los nuevos pasos de peatones. En la provincia de Las Palmas existen más de 100.000 discapacitados que tienen limitada la entrada en los nuevos establecimientos de la calle Mayor de Triana. Los perjudicados denuncian que además de sus limitaciones físicas, psíquicas o sensoriales, deben soportar “las restricciones y la vista gorda del Ayuntamiento, que mira para otro lado cuando aprueba las nuevas obras de la ciudad”.

Parece muy claro que la solución pasa por cumplir el reglamento canario de la Ley de Accesibilidad, aprobada por el Gobierno canario en 1997, que obliga a construir rampas adaptadas para los minusválidos en los accesos, aunque lo ideal sería que el nivel del suelo fuera cero.

La Ley es muy clara, la rampa es obligatoria y su construcción está perfectamente acotada por una normativa que precisa la longitud de pendiente máxima, que en ningún caso superará el diez por ciento, porcentaje total al que sólo se optará en caso de que el local sea menor de tres metros. Además las rampas siempre deberán estar acompañadas de una barandilla a ambos lados. Pero claro, ajustarse a estos cambios supone un desembolso importante para los empresarios, por eso algunos comerciantes optan por ignorar la Ley.

“El Ayuntamiento debe velar por unas calles practicables para todos”, apuntó la presidenta de PMCRC, “sin embargo, ir de compras es una aventura”, explicó. Bautista que sufre una atrofia muscular progresiva, es tetrapléjica y cuando decide salir a la calle con su silla eléctrica, debe sortear una serie de obstáculos arquitectónicos que convierten su paseo en una auténtica aventura.

Otro ejemplo es el teatro Pérez Galdós, que no sólo mantiene en vilo a sus visitantes por las obras malamente terminadas, sino a los discapacitados, que han denunciado en varias ocasiones que ciertas zonas no cumplen bien la Ley de Accesibilidad. Bautista denunció como la rampa de entrada tiene puntos peligrosos para una silla de ruedas y que el acceso por las oficinas tiene un dos por ciento más de desnivel de lo permitido. “El teatro por dentro también tiene su historia”, apuntó la presidenta, “existe una plataforma elevadora que no lleva a ninguna parte, un chiste”, subrayó.

Todas estas obras tienen solución si hay cheques, voluntad gubernamental, rigor en el trabajo de los técnicos que aprueban las obras en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y criterio profesional por parte de los arquitectos, “algo difícil si tenemos en cuenta que el Colegio Oficial de Arquitectos tampoco cumple la normativa”, concluyó Carmen Bautista.

Es una verdadera lástima que una ciudad tan turística como las Palmas de Gran Canaria tenga la falta de visión aquí expuesta y denunciada. No solo sus ciudadanos sino el turismo en general que la visita debe estar resentido por la falta de medios y el carácter poco solucionador de su Ayuntamiento, que pese a tener una ley en vigor desde hace más de 10 años, sigue sin hacerla cumplir y haciendo la vista gorda ante el comportamiento de empresarios y constructores.

URL de la noticia: Los minusválidos ‘tropiezan’ con los nuevos equipamientos de la ciudad



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